No corras.
No tropieces.
No te caigas.
Y si lo haces...
Equivocate.
Corrige tu error.
Y sigue adelante.
[...]
Ha llegado el momento de hablar. ¿Sobre qué? Sobre mi mundo.
Me paso las horas zigzagueando entre sus nubes con ideas, intentando hallar el epicentro de la locura que he contraído. Pasando páginas de sinceridad mientras me invento una vida contigo y otra sin ti.
Y de vez en cuando al atardecer, hecho las cortinas de incredulidad cuando veo que la Tierra no se ha parado, que sigue activa, mientras yo estaba fuera, aquí. En mi otro mundo. Rozo las partículas del aire con mis dedos, todas puras, viviendo entre algodones. Ya no me sorprendo de que hayas decidido venir, mientras bastante satisfecha lavo las palabras y las tiendo en un par de líneas. Pero ahora que te he descubierto...
No tengas prisa por volver si estás agusto.
Cierra los ojos y quédate otro rato, si quieres. Esta es tu casa.
Yo volveré mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario