Si total, ya he abierto las barreras de lo absurdo, caminando por una nube de lágrimas de impotencia, deshaciendome de todo aquello que me habías regalado o que creí haber entendido que era para mí.
Al fin y al cabo, la soledad no es para tanto ¿no? Encontrarse con uno mismo y conocer lo mejor y lo peor de uno, acompañado siempre del viento y de las estrellas.
Y tú que seguirás estando a un año luz me saldrás con alguna de las tuyas entre mares y mareas. Y entre brisas y recuerdos, de nuevo me perderé en ti.
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