No corras.
No tropieces.
No te caigas.
Y si lo haces...
Equivocate.
Corrige tu error.
Y sigue adelante.
[...]
Ha llegado el momento de hablar. ¿Sobre qué? Sobre mi mundo.
Me paso las horas zigzagueando entre sus nubes con ideas, intentando hallar el epicentro de la locura que he contraído. Pasando páginas de sinceridad mientras me invento una vida contigo y otra sin ti.
Y de vez en cuando al atardecer, hecho las cortinas de incredulidad cuando veo que la Tierra no se ha parado, que sigue activa, mientras yo estaba fuera, aquí. En mi otro mundo. Rozo las partículas del aire con mis dedos, todas puras, viviendo entre algodones. Ya no me sorprendo de que hayas decidido venir, mientras bastante satisfecha lavo las palabras y las tiendo en un par de líneas. Pero ahora que te he descubierto...
No tengas prisa por volver si estás agusto.
Cierra los ojos y quédate otro rato, si quieres. Esta es tu casa.
Yo volveré mañana.
lunes, 28 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Sobre dos verbos: Olvidarte y Recordarte.
Centremonos en lo abstracto que resulta darte todo sin que lo sepas y a partir de esta afirmación, niegame que no estoy loca.
Ya estamos con las cosas de la vida. Pero no entremos en detalles. ¿Para qué?
Vale. He decidido olvidarte. No es que lo haya decidido como quien decide decir sí o no. No. He ido más allá de las palabras y de los recuerdos. He ido directa a los hechos.
¿Qué hechos? ¡Ay! A veces hay puntos suspensivos. Otras hay silencios. Otras no hay nada. Otras solo tú.
He vagado por las calles sin rumbo, bueno, en realidad sí tenía un rumbo. El mío, y por una vez no el tuyo. ¿Qué digo? Siempre es el mío, pero lo hago pensando en tí. Bueno, en tí y en cien cosas más últimamente
¿Y entonces? ¿Será que ya no ocupas un lugar tan importante en mi cabeza? No lo sé.
Pero que ganas de descubrirlo.
¡Qué mal llevo eso de no verte como antes! Tengo que seleccionar cual es el verbo que más me conviene utilizar. Barajeo dos opciones. ¿Por qué no más? Ojalá hubiese tres.
Querer(nos)
Ya estamos con las cosas de la vida. Pero no entremos en detalles. ¿Para qué?
Vale. He decidido olvidarte. No es que lo haya decidido como quien decide decir sí o no. No. He ido más allá de las palabras y de los recuerdos. He ido directa a los hechos.
¿Qué hechos? ¡Ay! A veces hay puntos suspensivos. Otras hay silencios. Otras no hay nada. Otras solo tú.
He vagado por las calles sin rumbo, bueno, en realidad sí tenía un rumbo. El mío, y por una vez no el tuyo. ¿Qué digo? Siempre es el mío, pero lo hago pensando en tí. Bueno, en tí y en cien cosas más últimamente
¿Y entonces? ¿Será que ya no ocupas un lugar tan importante en mi cabeza? No lo sé.
Pero que ganas de descubrirlo.
¡Qué mal llevo eso de no verte como antes! Tengo que seleccionar cual es el verbo que más me conviene utilizar. Barajeo dos opciones. ¿Por qué no más? Ojalá hubiese tres.
Querer(nos)
jueves, 17 de septiembre de 2009
A menudo cierro las puertas del corazón y hago un análisis de mi vida sólo con la cabeza.
Los pendientes, optimistas, siempre adornan las tristezas, pero hoy, ya me han dicho que hay cosas que es mejor guardar con una llave y olvidar. Los ojos cansados de ver estrellas fugaces, me han pedido que ponga los pies en el suelo, que no piense en abrazarte, fuerte, fuerte, fuerte que eso al final me hace a mí más daño, que aceptar que estás lejos. Muy lejos.
La boca me ha dicho, que está cansada de pronunciar te quieros, en voz baja. Y tú nombre a todas horas.
¿Pero qué le voy a hacer yo? Si cuando vuelvo a abrir las puertas del corazón tú ya estás dentro. ¡Cuánto me arrepiento de haberte dado una copia de la llave!
Por cierto, ¿me odias? ¿me has odiado alguna vez?
Se que no. Pero tengo que preguntartelo. Órdenes de arriba.
Dime que me odias. Y quizás cambie el candado.
Los pendientes, optimistas, siempre adornan las tristezas, pero hoy, ya me han dicho que hay cosas que es mejor guardar con una llave y olvidar. Los ojos cansados de ver estrellas fugaces, me han pedido que ponga los pies en el suelo, que no piense en abrazarte, fuerte, fuerte, fuerte que eso al final me hace a mí más daño, que aceptar que estás lejos. Muy lejos.
La boca me ha dicho, que está cansada de pronunciar te quieros, en voz baja. Y tú nombre a todas horas.
¿Pero qué le voy a hacer yo? Si cuando vuelvo a abrir las puertas del corazón tú ya estás dentro. ¡Cuánto me arrepiento de haberte dado una copia de la llave!
Por cierto, ¿me odias? ¿me has odiado alguna vez?
Se que no. Pero tengo que preguntartelo. Órdenes de arriba.
Dime que me odias. Y quizás cambie el candado.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Los dioses y diosas de hoy.
Tienen la manía de tirar los dados por nosotros, de jugar con nuestra vida y de marcharse a casa sin sentirse culpables mientras huelen a algodon de éxito en sus bolsillos. Se llenan de satisfacción caminando con su aureola y te miran por encima del dolor que soportas y de tus ideas, jugando a ser quien no son ni serán nunca.Parece que la vida nunca les hace pasar malas pasadas, que no tienen corazón y mucho menos compasión. Lo cierto, es que hay alguno que al final siempre merece la pena, que te salva a ti, a él, a ella, a ellos. De esos pocos, y cada vez menos.Y tú, ¿Qué? Con tu cara llena de odio, de miedo, de incertidumbre y tus zapatos de colores haciendo el menor ruido posible,aguantas, le agarras la mano al ser por el que estás ahí, le miras mientras los ojos se te llenan de lágrimas y suspiras. Y deseas salir de ahi, algún día, y acompañada.
Maldita la hora en que te deje ir solo. Solo pienso eso. Solo eso. Solo.
Te quiero tanto.
Maldita la hora en que te deje ir solo. Solo pienso eso. Solo eso. Solo.
Te quiero tanto.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Cosas de la vida.
Necesitaba un dia conmigo, después de hacer las cosas en las que juré nunca caer.
Tenía que pasar un rato en mi caja de cristal, aislada de todo, del ruido, de la gente, de ti, de los sentimientos, de ellas, de la ropa, de la presencia, de la música, de las copas...de todo. (Al final no hizo falta que ningún gato dorado nos invitase a nada)
Bajo la extraña lluvia de culpabilidad que caía encima de mí, recordé que hay algo que todavía las rosas no han conseguido. Sirven para alegrarte, para hacerte sonreir, para perdonar(le), para olerlas, para verlas, para sentirlas, para acordarte, para pincharte...pero nunca lograrán eliminar la culpa que queda en ti.
Aún así hoy, volverá a ser una noche bajo las farolas, respirando el aire que la vida me regala, escuchando un grupo al que tengo verdaderas ganas y reir a tu lado si es posible. O al suyo. Porque al vuestro sé que sí.
¿Sabes qué? Que ni sentada en el suelo de algodón, con una botella verde llena de esperanza entre las manos, despegando de mi misma y de mis principios, charlando con flores que jamás había visto, y jurando a no se quién un no se qué, comprendí que no sería nunca capaz de olvidarme de que existías, aunque le estuviese viendo a él. Son las cosas de la vida, que te atrapan, te envuelven y al final se quedan formando parte de ti.
Tenía que pasar un rato en mi caja de cristal, aislada de todo, del ruido, de la gente, de ti, de los sentimientos, de ellas, de la ropa, de la presencia, de la música, de las copas...de todo. (Al final no hizo falta que ningún gato dorado nos invitase a nada)
Bajo la extraña lluvia de culpabilidad que caía encima de mí, recordé que hay algo que todavía las rosas no han conseguido. Sirven para alegrarte, para hacerte sonreir, para perdonar(le), para olerlas, para verlas, para sentirlas, para acordarte, para pincharte...pero nunca lograrán eliminar la culpa que queda en ti.
Aún así hoy, volverá a ser una noche bajo las farolas, respirando el aire que la vida me regala, escuchando un grupo al que tengo verdaderas ganas y reir a tu lado si es posible. O al suyo. Porque al vuestro sé que sí.
¿Sabes qué? Que ni sentada en el suelo de algodón, con una botella verde llena de esperanza entre las manos, despegando de mi misma y de mis principios, charlando con flores que jamás había visto, y jurando a no se quién un no se qué, comprendí que no sería nunca capaz de olvidarme de que existías, aunque le estuviese viendo a él. Son las cosas de la vida, que te atrapan, te envuelven y al final se quedan formando parte de ti.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Fiesta.
La locura volando desde mi ventana a otra cualquiera, despertando con un agradable ruido color turquesa los montones de ilusión que guardamos apilados en un pequeño armario dentro de cada uno.
Después de todo solo espero que la luna nos sonría esta noche y nos invite quizá a tomar alguna copa de frambuesa&diversión con algún gato que conozca.
Quien sabe si el reloj correrá entre arena, conchas y estrellas de mar, o puede que sus agujas lleguen a juntarse con el viento, la verdad es que siendo sincera prefiero lo segundo, rodeada de colores y a tu lado.
Por cierto, que paseis una bonita noche de amapolas.
Después de todo solo espero que la luna nos sonría esta noche y nos invite quizá a tomar alguna copa de frambuesa&diversión con algún gato que conozca.
Quien sabe si el reloj correrá entre arena, conchas y estrellas de mar, o puede que sus agujas lleguen a juntarse con el viento, la verdad es que siendo sincera prefiero lo segundo, rodeada de colores y a tu lado.
Por cierto, que paseis una bonita noche de amapolas.
jueves, 3 de septiembre de 2009
En el límite...
Los círculos de mi indiferencia vuelven a quedar inválidos cuando te veo de nuevo. "Mala suerte, esto de no tener un eclipse de ganas para olvidarte"
Divagando por tu espacio, (bueno siempre fue más mio que tuyo, pero conseguiste que todo el significado que tenía fuese para ti) encontré una de aquellas viejas sonrisas que siempre usabas para hacerme perder el control.
Y poniendo acentos en sentimientos olvidados he descubierto que el tiempo pasa demasiado deprisa reconstruyendo aquel viejo puzle que nos regalamos. ¡Cómo odio encontrarme contigo entre los caminos coloridos del ayer!
Por tu culpa ahora sigo intentando bajar el volumen a los latidos de mi corazón. ¿Contento?
Divagando por tu espacio, (bueno siempre fue más mio que tuyo, pero conseguiste que todo el significado que tenía fuese para ti) encontré una de aquellas viejas sonrisas que siempre usabas para hacerme perder el control.
Y poniendo acentos en sentimientos olvidados he descubierto que el tiempo pasa demasiado deprisa reconstruyendo aquel viejo puzle que nos regalamos. ¡Cómo odio encontrarme contigo entre los caminos coloridos del ayer!
Por tu culpa ahora sigo intentando bajar el volumen a los latidos de mi corazón. ¿Contento?
miércoles, 2 de septiembre de 2009
La barrera de lo absurdo
Si total, ya he abierto las barreras de lo absurdo, caminando por una nube de lágrimas de impotencia, deshaciendome de todo aquello que me habías regalado o que creí haber entendido que era para mí.
Al fin y al cabo, la soledad no es para tanto ¿no? Encontrarse con uno mismo y conocer lo mejor y lo peor de uno, acompañado siempre del viento y de las estrellas.
Y tú que seguirás estando a un año luz me saldrás con alguna de las tuyas entre mares y mareas. Y entre brisas y recuerdos, de nuevo me perderé en ti.
Al fin y al cabo, la soledad no es para tanto ¿no? Encontrarse con uno mismo y conocer lo mejor y lo peor de uno, acompañado siempre del viento y de las estrellas.
Y tú que seguirás estando a un año luz me saldrás con alguna de las tuyas entre mares y mareas. Y entre brisas y recuerdos, de nuevo me perderé en ti.
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