Me he movido estos tres últimos meses en los vasos de agua fría, con hielo mezclados con esperanza y con ilusión y con la droga más fuerte y devastadora que en la vida he conocido: "la certeza de que todo va a salir bien". Lástima que en mi caso, el vaso de agua fría fuese vertido sobre mí y los hielos fuesen clavados en el corazón mientras que la ilusión del cristal del vaso se estrellase contra el suelo quedando perdida la pastilla de certeza que me llevaba tomando durante un mes.
No entenderé nunca que nos hayan hecho esto, papá.
Te quiero y te echo de menos.
martes, 22 de diciembre de 2009
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