No han cambiado muchas cosas desde el otro día.
Los días entre rayos de Sol y nubes grises siguen su curso sin que nadie decida cuando tiene que llover o lucir el Sol. Si dependiese de mí, esroy segura de que siempre llovería. ¡Me encanta la lluvia! Son los días que estoy más cerca de los recuerdos...y que más ganas tengo de vivir para coleccionar otros nuevos.
Ayer vino a verme Cristal. Hacía tiempo que no la veía y me apetecía demasiado saber como le iba la vida.
No traía muchas noticias. Al parecer no cambian mucho las cosas en ningún sitio. Sin embargo todo está en continuo cambio, en constante movimiento...En círculos abiertos, que se hacen de repente triángulos, cuadrados o rombos y se marchan curvilíneas hacia la espuma del mar.
Cristal está triste. Pero no puedo ayudarla. No puedo devolverle con palabras de ánimo la luz a la vida que él ha dejado a oscuras.
Después de todo ¿Quién no ha pasado por eso alguna vez?
Y a ciegas, hemos encontrado siempre el camino para iluminarlo de nuevo.
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