lunes, 12 de octubre de 2009

Confesiones.

- Pero exactamente, ¿Qué es lo que más te duele?
- Lo que más me duele, lo que más me inquieta es precisamente que eso ha dejado de pasarme, he vuelto a dormir aparentemente tranquila, ha dejado de doleerme el hecho de no verle, el hecho de saber que cada día está más lejos, lo que más me duele es que ya no me preocupo de él. Su vida ha dejado de importarme a todas horas. A veces simplemente siento una débil curiosidad sobre como estará, qué estará haciendo...con quién...peo es tan débil, tan fugaz, que enseguida vuelve otra vez la indiferencia.
- ¡Qué suerte! ¡ojalá a mi me pasase lo mismo! Ojala yo pudiese olvidarle, pudiese aceptar que se ha ido, que no va a volver a mis brazos, que todo se ha acabado. Pero no puedo. No hay un minuto en el que él no aparezca en mi mente.
- ¿Qué dices? Esto es lo peor que me puede pasar. Estoy olvidando que le quise, estoy olvidando que una vez el fue todo para mí, que me regalo el cielo, estoy olvidando todo lo que me hacía sentir. He olvidado el sabor de sus besos, su olor, sus abrazos, su calor...Lo estoy olvidando todo. Todas y cada una de sus miradas y de sus sonrisas. Sus palabras, sus gestos...todo...Y es tan triste olvidar a quien se amó...darle un portazo a una parte de tu vida...
- ¿No puedes retroceder? ¿No puedes recuperar eso que ya has olvidado?
- No. Sin querer olvidarle lo he conseguido. No sé como ha sido, habrá sido el tiempo y la distancia...pero ahora practicamente no me queda nada, absolutamente nada...
- Es triste.
- Lo se.

Cristal.

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