Nuestra vida ha sido siempre así,
una colección de disparates,
un absurdo sin final.
Me has comprado decenas de tulipanes
para pintar atardeceres de frambuesa.
Nos hemos perdido en las películas
con una botella de tequila y un sofá
Hemos echo las cincuenta esquinas
del mismo laberinto,
para querernos en blanco y negro
y vivir sentimientos que se escapan de la historia.
Pero al final, despertamos con chinchetas,
el telefono suena,
y nos tenemos que marchar.
Me das besos tontos,
de los que dan dolores de cabeza,
yo busco tu sonrisa contagiosa
y te invito a perderte entre mis tirabuzones
y rompamos las distancias solo una vez más.
Nunca superamos al tiempo.
y siempre será tarde para volver a empezar.
Otra llamada y te vas.
Y pongo la radio mientras pienso en
las quince leyes de tu ausencia.
Recuerdos. Todo sabe a vino tinto.
Calamares por la noche, son los que más le gustan a él.
¿y ella? ¿Estarás disfrutando con ella?
Miro por la ventana y veo las luces que dejastes encendidas.
Estas son mis noches sin dormir.
Más feliz si no te hubiese conocido.
Tu serás la batalla de mi vida en este mundo de piedra
y pasan los días y volvemos a vernos.
Me regalas recortes de periódico.
LO importante es moverse por los tejados.
Y yo, me caigo siempre. No como antes.
Todo empezó con besos de entretenimiento y noches por error,
y ahora, soy ingeniera de caminos, directa a tu corazón.
Peri claro, en mi casa ya no hay sitio para la decepción.
Un matiz sin importancia, si hablamos de amor.
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