Y se cayó el cielo sin estrellas y me compré un botón sin agujeros y me lo puse de reloj.
Le pinte diez mil sonrisas y después lo deje en cualquier calle llena de pájaros en las cabezas de todos los que lloraron y miraron tristes el infinito.
Hoy soy la esquina que doblaste pensando en mí, los lunes de risas y los martes de café, los miércoles de vernos y los jueves de robarme quince mil pensamientos, los viernes de despedidas y los sábados y los domingos de solo ser un parentesis en la semana.
Lluvia de fondo. Y solo veo dos cosas. Un paraguas en el suelo y un largo silencio...
Cuéntame como pasó la vida...
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me gusta el texto..
ResponderEliminarmuac!